“¿Qué es la verdad?”, dijo Pilatos a Jesús de Nazareth, sin darse tiempo para recibir una respuesta. Se ha hecho la misma pregunta a lo largo de todos los siglos desde entonces, como antes de ese día se había hecho por las escuelas filosóficas de Grecia. Ella entraña un problema de interés perenne, el cual ha dado lugar a afinidad de soluciones.
Sin entrar en la historia de este problema, y sin someter a examen crítico de las múltiples teorías que se han formulado para solucionarlo, vamos ha encararlo directamente a nuestro modo y por cuenta propia.
La esfera de la verdad es una esfera de relaciones. Tiene que ver con la relación entre lo que es y lo que dice ser, o lo que se hace aparecer, vale decir, entre la realidad y su expresión.
Cuando existe correspondencia entre éstas se perfila enseguida la verdad. De modo que ella podría definirse como la correspondencia perfecta entre la realidad y su expresión. De la falta de correspondencia entre ambas resulta el error o mentira. Si al tratarse de describir la realidad, equivoca inconscientemente, surge el error. En cambio, si la descripción de la realidad resulta inexacta porque se ha querido que así fuera, asoma la mentira.

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