1 ene 2010

FELIZ AÑO 2010

Hace algunos años atrás, cuando pastoreaba en un pequeño pueblo, justamente en estas fechas de fin de año me encontré con el Sr. Ramos, un viejito que ya cercaba los 100 años, él estaba con su pantalón arremangado hasta las canillas, tenia puesto un bivirí, con sombrero en su cabeza y machete en mano, recién estaba regresando de sus labores rutinarias. Luego del saludo, le dije a modo de internarnos en un diálogo “se acaba el año, no? y se acerca uno nuevo” a lo que me respondió: “todos los años son iguales, he pasado por diferentes presidentes y diferentes dueños de la cooperativa y todo sigue igual, y para colmo cada día es peor”.

Esta respuesta muy difundida hoy en día, lo podríamos catalogar como una respuesta extraída de la experiencia y de la realidad… pero qué podríamos reflexionar frente a este caudal de respuestas semejantes hoy en día, al finalizar el 2009?

Cómo discípulos y discípulas de Jesús, no debe ser una camisa de fuerza la respuesta común de las muchas personas… el optimismo por un mañana mejor, debe estar presente en nuestros labios, mentes y corazones. Pero este optimismo debe ir acompañado de cambio en nosotros mismos, este cambio optimista a nivel personal generará cambio optimista en nuestro alrededor.

Seguramente muchas veces lo hemos intentado, en fechas como éstas casi siempre hemos dicho y me aúno a la multitud de aquellos que hemos intentado ser mejores personas, dejar algunos hábitos no constructivos, generar hábitos nuevos que realcen nuestra familia, Iglesia y nuestra persona pero muchas veces a las pocas semanas nos hemos cansado y hemos desistido de nuestras promesas iniciales.

Pero ¿Por qué no confiar en las Palabras de Jesús e intentar una vez mas como lo intentó Pedro al lanzar nuevamente su red al mar para pescar?¿Por qué no creer en la Palabra de Dios y sumergirnos nuevamente al Jordán como aquel Sirio leproso?

¡¡¡ Feliz Año 2010 !!!